Los valles al sur del Atlas
Un ecosistema al límite de la sostenibilidad

Jordi Badia Pascual

Programa de cooperación - CAATB - CERKAS

Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Barcelona

Centro de Estudio y Recuperación de las Kasbas del Sur de Marruecos

1997 - 1998
En 1876 un químico alemán, Justus von Liebig, estudiaba la historia agrícola del Norte de África quedó traspuesto por el destino de esta región y las implicaciones que tenía de cara a su época. Durante el siglo I de nuestra era, las fértiles tierras del norte de África proporcionaban dos terceras partes de los cereales que consumían en una ciudad: Roma. Los nutrientes sin embargo y la materia orgánica que contenían estos alimentos no volvían al norte de África, en lugar de eso se vertían en el Mediterráneo. Hacia mediados del Siglo III este flujo de nutrientes que salía de las tierras de cultivo de cereales del norte de África en un camino sin vuelta, junto con la caída de niveles de materia orgánica contribuyo a desembocar en la región el declive ecológico y económico.
 

De: El reciclaje de los residuos orgánicos

- Capitulo 6 - por Gary Gardner (Pag. 107) -El estado del Mundo 1998-. Worldwatch Institute
 

1      La historia natural de la región

 

 

El ecosistema regional al sur del Atlas es el desierto de piedra. El 99% de la región es árida, sin agua y sin capa de tierra fértil, es más, sin tierra, puesto que el viento y las lluvias torrenciales se encargan de barrer los limos y arenas que se generan de la meteorización de las rocas.

Los hallazgos arqueológicos nos muestran un Magreb mucho más verde que el actual. La sabana cubría montes y llanos igual que actualmente se encuentra en la zona subsahariana. Gacelas, Jirafas, grandes felinos depredadores, al igual que una vegetación diversificada Cedros, Acacias... de hecho se especula en una sabana continua hasta Mali y Ghana ¿Qué pasó con toda esta riqueza natural?.

La Historia se repite: Cuentan las crónicas romanas el gran “comercio”, es decir la explotación de estas riquezas, entre las orillas del mediterráneo. Se talaron los arboles y se exportaba la madera para los ricos ciudadanos romanos:  El cedro, el pino, la sabina, etc...  Primero fueron los herbívoros: antílopes, venados, ciervos, cebras, etc... para alimentar a los famélicos ejércitos pacificadores.

 Foto 1. Gravados rupestres al sur del Atlas

 

 

Después les llegó el turno a los carnívoros: el león, el tigre despreciados por competir en la caza de los cada vez más escasos herbívoros, y apreciados para lucir sus pieles y para los espectáculos circenses de la ciudad imperial, que incluía la caza de elefantes y jirafas.

La huella ecológica de la gran metrópoli Roma era abrumadora, y Cartago aún quedaba más cerca. El ecosistema fue diezmado de forma irreversible. La disputa de las riquezas de Africa llevó a los Elefantes de Anibal a cruzar el estrecho y los Alpes.

La Historia continuó con un escenario cada vez más pobre y frágil, actualmente solo quedan aislados reductos de bosques de cedros en el Atlas mediterráneo, y algunas raquíticas acacias olvidadas en los lechos secos de los torrentes que bajan del Atlas.

Sin la estructura de raíces que aportan los arboles, y sin las aportaciones de fertilización de los desechos animales el ecosistema quedó truncado. El régimen de lluvias y temperaturas era, y sigue siendo, demasiado duro para que la capa de tierra vegetal resista las avalanchas de agua del deshielo seguidas del tórrido sol del verano.

A partir de ahí el Magreb se hundió en la noche del tiempo. La actuación inconsciente del hombre de la ciudad lejos de los lugares de donde se sacan las riquezas naturales acabó con la mayor parte de los ecosistemas naturales. Actualmente la zona más mediterránea del magreb son grandes extensiones de cereales o de plantaciones de alcornoques, todos con un bajísimo rendimiento.

Mapa 1. Los Rios de la Hammada.

Al Sur de la gran cordillera no quedó prácticamente nada, un desierto. Incluso ahora es difícil explicar que hay entre el Atlas y el Sahara.

La vida de las tribus ancestrales, dispersas en el territorio, sin problemas de densidad ni de abastecimiento de agua o alimento, se vió alterada en unos pocos años. Las tribus, normalmente nómadas, se vieron forzadas a establecerse alrededor de las zonas fértiles. La historia social y natural quedaron intrínsicamente unidas a partir de la alta edad media. A partir de ahí no será posible el desarrollo de las comunidades humanas si no es cerca de las tierras de cultivo, y estas se reducen a un insignificante porcentaje del territorio entre el Atlas y el Sahara.

Foto 2. Torrente bajando del Atlas  

 

 

Pero además el resto del territorio es cada vez más y más pobre, los ecosistemas no humanizados no sobreviven.

La reorganización territorial fué extremadamente dura y normalmente llena de guerras en torno a la seguridad del alimento. La posesión del territorio se hace evidente y la población humana es la que se reparte este territorio excluyendo los organismos que no le son útiles. Y aún así no todas las tribus conseguirán apoderarse de territorios fértiles, dando lugar a luchas tribales que llegan casi hasta nuestro siglo.

 

Foto 3. Pueblo del alto Atlas  
 

Las familias más pacíficas se retiraron al alto Atlas, y continuaron con su vida nómada tradicional de pastoreo en las praderas alpinas.

Las familias que mejor se adaptaron se transformaron en agricultores al apropiarse de los pequeños valles y cañones que bajan del Atlas, aprovechando los primeros remansos sedimentarios que se forman al pié de la cordillera, y las grandes terrazas aluviales que siguen a los ríos antes de adentrarse en el desierto del Sahara.

Pero aún quedaron algunas tribus sin territorio fértil, que escogieron la vía del pillaje i el expolio, aparecieron tribus con vocación guerrera.Paralelamente a la edad media europea se desarrolló una dinámica de terror y protección que derivó en una sociedad de castas, de señores y labriegos, de artesanos y esclavos.

Foto 4. Pueblo fortificado con Ksar
 

 

A lo largo de varios siglos funcionó una agricultura de subsistencia, la fortificación y el expolio de las tribus nómadas que provenían de las zonas más castigadas e interiores del desierto.

Las tierras y los sistemas de cultivo no abastecían a mucha población, de forma que los pueblos edificados eran bastante pequeños. Al principio se reducían a grandes familias organizadas en una sola edificación - vivienda fortificada: el Ksar

 

En zonas más tranquilas donde el cultivo era abundante las familias podían agrupar a sus miembros en viviendas separadas dentro de la misma fortificación: la Kasba, que igualmente se estructuraba en largos y laberínticos pasillos distribuidores en lugar de calles.

O bien la cooperación de diversas familias, diversos Ksars en un mismo pueblo de forma que se generaban barrios diferentes para las diferentes castas.

A veces en las zonas más pobres o las que raramente sufrían ataques bastaba con fortificar el granero comunal.

La llegada del Islam desde oriente y el norte del Atlas fue un catalizador político suficiente para sobreponerse a la dinámica de las tribus locales. Las aportaciones religiosas, y filosóficas tanto como la capacidad cultural i científica de oriente, introdujeron una cultura agraria bastante evolucionada, y en concreto dos factores que cambiaron substancialmente el panorama local.

 

Foto 5. Huerto con acequia y palmera
 

 

- Por un lado la gestión sostenible y autosuficiente del agua escasa, mediante la técnica de las acequias, és evidente que sin el agua no hay vida.

A partir de esta característica vital, es interesante observar como los puntos de agua: Pozos, Lavaderos, y Acequias, son lugares clave en las relaciones sociales de los habitantes.

- Por otra parte el cultivo de nuevas especies adaptadas a los rigores del clima seco-caliente, en especial la palmera de dátiles. Aunque se trataba de una especie exógena al lugar, actualmente es el gran protagonista. De ella se aprovecha todo  para mil y un usos. Primeramente el fruto, la mercancía más cotizada de la región, la calidad del cual marca los precios para todo el país. El tronco se aprovecha para la construcción, las hojas pera trenzar cestería así como para combustible de la cocina. Paralelamente su función estructural para enraizar la fértil tierra de los huertos.

Foto 6. La ruta a Tumbuktú
 

 

Un trabajo interesante seria el estudio de la gestión de las palmeras, cuantas de cortan, y cuantas de plantan a lo largo de un año para una familia. Así como proponer la estabilización de nuevas tierras de cultivo en los torrentes. a base de retener la arcilla meteorizada de las piedras que actualmente es lavada por las lluvias.

Hoy en día, estos son dos pilares básicos por los que han subsistido las poblaciones al sur del Atlas.

Socialmente el Islam significó una serie de pactos pilitico-militares que asentaron el poder de los señores feudales y con el tiempo hicieron derivar a las tribus guerreras transhumantes en mercaderes que cruzaban el desierto para el intercambio comercial con el África negra, transportando toda clase de materiales preciosos y especies, incluido el comercio de esclavos, originando las históricas caravanas de camellos.

Mapa 2. La rutas del Sahara

 

A finales  del siglo pasado y principios de este la colonización francesa acabó aportando el contacto con el resto del mundo y la pacificación general, aunque forzada, entre todos los pueblos. Llegando hasta la actualidad en que este contacto y esta pacificación ha permitido el aventurarse de los ciudadanos  de la cultura occidental en estas tierras con el simple peligro de ser asaltados por niños hambrientos de occidentalidad.

La transformación moderna de las caravanas han sido los rallies a través del desierto, que efectivamente han destrozado tanto física como psicológicamente elementos importantes de las culturas tradicionales, pero también han aportado algo de divisas y una mínima conexión de los rincones mas interiores del desierto con el resto del mundo exterior.

Actualmente nos encontramos con un escenario complejo y sumamente frágil, como en casi todos los llamados países del tercer mundo, con escasas posibilidades de desarrollo.

- El escenario con un sistema agrícola, prácticamente igual a la alta edad media y con los recursos naturales muy limitados y delimitados, muy poco diversos y al borde de su capacidad de recarga.

- El escenario socio-religioso, perteneciente al patrón islámico. Puesto en crisis reiteradamente por las culturas ancestrales Bereberes y Tuaregs.

- El escenario ”Turístico internacional” ligado a la cultura francesa que provoca por un lado grandes flujos migratorios, igual que en todo Marruecos hacia Casablanca o Europa, este último muy restringido políticamente, Y las iniciativas locales para el turismo de aventura, turismo en muchos casos irrespetuoso, como es el caso de los rallies, pero que debería de cuidarse para un mejor aprovechamiento, procurando un impacto ambiental nulo tanto social como ecológicamente.

 

2      Los ecosistemas del sur del Atlas   

  

Mapa 3. El Atlàntico, EL Mediterraneo, El Sahara, El Atlas: El Magreb
 

El pico mas alto del Atlas, el Toubkal llega a los 4.165 mts. La cordillera del Atlas es un formación alpina similar a la cordillera Bética de la península Ibérica.

Las planicies del alto Atlas, A 2.500 mts. sobre el nivel del mar sufren variaciones térmicas de hasta 50 ºC entre verano e invierno, y con ello las posibilidades agrícolas se ven restringidas a unos pocos tipos de cultivos. Por contra los rebaños de cabras y ovejas disfrutan de amplios pastos alpinos.

El régimen de lluvias es bastante característico, y existe claramente la época de lluvias a principios de verano.

Además a finales de Primavera los torrentes bajan llenos debido al deshielo de las altas cumbres del Atlas. Y tanto el uno como el otro tienen tanta entidad como para desbordar los torrentes y los rios, sobrepasar los vados y cortar las carreteras dejando aislado a los pueblos o a toda la región para varios días.

Mapa 4. Altimetria  
Cuadro de texto: Mapa 4 Altimetria  
Mapa 5. Pluviometria  
Cuadro de texto: Mapa 5 Pluviometria  
Mapa 6. Media Anual de Radiación Solar diaria
 

 

Al sur del Atlas en esta región sin atributos, a medio camino entre las nieves y el desierto,  los niveles de radiación solar son impresionantes.

Las mediciones a 31º de Latitud Norte, en Oarzazate, la capital administrativa, llegan a máximas de 7.800 kwh/m² en Junio y mínimas de 3.600 kwh/m² en Diciembre.(En Barcelona estamos sobre las 1.600 kwh/m² y en Paris a 1.100 kwh/m²)

Con una media anual de 3.400 horas de insolación.

Estas son características inmejorables para una programación de desarrollo energético solar, tanto fotovoltaico como de agua sanitaria.

Efectivamente aún y estando en un país considerado del tercer mundo, existen cada día más instalaciones de pequeños paneles fotovoltaicos. Instalaciones mínimas de una sola placa, y de algún modelo obsoleto, pero eficaz para este contexto. Tampoco debe de extrañarnos que su uso  sea para la televisión y la correspondiente antena parabólica y poder conectar así con los canales via satélite, aparte de alguna pequeña luz

Mapa 7. Media de Dicicembre de Radiación Solar diaria  
 

Se hace inevitable recordar que una política de inversión pública hacia este sector ahorraría muchísimo combustible fósil, tanto fuel para pequeños motores, como combustible de palmera para la cocina introduciendo cocinas solares, permitiendo así el uso de estos para otros fines, en concreto la palmera para lechos agrícolas o compostaje.

En el pueblo de Tamnugalt cerca de Agdz llegamos a medir temperaturas, 44.8ºC en fachadas desprotegidas al sur, y 46.6ºC en las cubiertas. Para los últimos días de Agosto.

Igualmente los niveles de humedad relativa llegan a límites inaceptables para el organismo humano por debajo del 20%, llegando incluso al 17%.

Extret de: Le Gisement Solaire Marocain. J. Bahraoui, M.N. Bargach, M.l. Ben Kaddour. Ed. SMER 1983
 
Foto 7. Garganta del Dades

 

 

Los valles que descienden del Atlas forman a menudo estrechas gargantas excavadas en la piedra. Sin embargo en los espacios en que el agua se remansa y se depositan aluviones en los recodos, aparece automáticamente algún asentamiento humano, y junto con él, un cultivo intensivo de estas terrazas aluviales. Los meandros permiten la subsistencia de pequeñas comunidades y su complicada topografía permitió antiguamente emplazamientos muy bien protegidos de cara a saqueos y pillajes.

 

Foto 8. Rebaño de Cabras en la Garganta del Todra
 

El sistema funciona con todos estos condicionantes extremos, y de entre estos, los fenómenos climatológicos que introducen mayor riesgo de desestabilización son precisamente las tormentas torrenciales del verano, es decir el exceso incontrolado de agua.

El recurso más escaso y el que más se valora es a la vez el más “peligroso”, debido a que el sistema es incapaz de absorber, o mejor dicho de controlar, una dosis superior al flujo normal del ciclo de agua en la zona.

Foto 9. Huertos al pie del Atlas

 

A medida que los cañones se ensanchan y aumentan las superficies llanas, los huertos crecen de forma exuberante. El microclima es especialmente adecuado.

-  Fertilización continua con las aportaciones del alto Atlas.

-  Resguardo de los vientos secos del sur.

- Aportación garantizada de agua.

- Radiación solar restringida por las altas paredes laterales.

La gestión de las cosechas es bastante independiente de la época del año debido a la latitud cercana al trópico.Los valles justo al pie del Atlas los que mejor se aclimataron y consiguieron un medio ambiente más provechoso. Se trata de las comunidades mejor adaptadas, y los rincones mejor situados en esta región entre el Atlas y el Sahara.

Los lugares que sufren menos rigor climatológico. Y los que históricamente quedaban más lejos de las tribus guerreras del sur y por tanto con menos necesidad de fortificación.

 

Más abajo, descendiendo a las planicies inferiores entre el Atlas y el desierto del Sahara se extiende la Hammada, el desierto de piedra.

Un región de unos 300 km. de ancho que recorre toda la ladera sur del Atlas, es decir unos 800 km. y por la cual tan solo discurren en dirección Norte-Sur un par de grandes ríos: El Draa, El Daura con sus respectivos afluentes, el Ziz..., que desaparecerán sumergidos o evaporados al intentar adentrarse en el desierto de arena.

El 99% del territorio es yermo, la hammada de piedra barrida por el viento y las tormentas, solamente encontramos los vestigios de la antigua sabana, al ver algunas retorcidas acacias que permanecen encima de los cauces de los torrentes secos. En algún caso mantiene un curso subterráneo de agua, pero esto se reduce a una parte significante pero minúscula del territorio.

El desierto barrido es una basta región donde solo encontramos dos tipos de ecosistemas:- 

 

"El natural”, que ocupa la práctica totalidad del territorio: propiamente la Hammada piedra junto a piedra quemada por el sol, reino de alacranes y minúsculos rebaños de cabras que recorren los áridos torrentes, subiendo a las acacias en busca de las pocas hojas verdes que les quedan.

La Hamada es un espacio extremo, sin condiciones higrotérmicas para la de la mayoría de los organismos vivos, saltos térmicos día - noche y verano - invierno demasiado extremos, y un grado de humedad por debajo de los que puede resistir cualquier animal o planta. Incapaz de desarrollar un ecosistema vivo más allá de un posible mundo bacteriano, pequeños insectos y algún reptil despistado.

- El otro ecosistema que encontramos es un sistema agrícola – urbano. El Palmeral, es decir toda la superficie fértil disponible, un porcentaje insignificante respecto al total del territorio, pero de un valor incomparable. Se trata de la franja húmeda y artificialmente regada por las acequias y protegida por las palmeras.

Un ecosistema artificial y mantenido a diario por los humanos a base de la gestión de la humedad y la temperatura, mediante el agua del río y la sombra de las palmeras

Foto 10. La Hammada cerca de Zagora
 
 

 

Estos 300 km. de recorrido desde el Atlas hasta el Sahara es el espacio donde el río es el gran protagonista y único elemento capaz de generar una rica vida vegetal. Se trata de un gran oasis lineal paralelo al río.

En la actualidad esta línea del río, y una franja de unos 50 a 100 metros a cada lado está completamente humanizada. Corresponde a las terrazas aluviales que consiguen regar y a las que llegan aluviones desde el río. Fuera de esta franja no existe ninguna vegetación en grandes masas, tan solo aparecen algunas resecas acacias coincidiendo con en lecho seco de algún torrente, vegetación vestigio de la antigua sabana.

 

3      El ecosistema del río Draa


El sistema-vegetal del río está completamente manipulado por el trabajo del hombre.Una vez extinguida la sabana original el Islam introdujo la palmera de dátiles, y actualmente es la especie predominante en la región, de hecho, las zonas verdes se denominan directamente “El Palmeral”, y debajo del bosque de palmeras se organiza intensivamente la huerta.

La gestión del agua se convierte en algo básico y primario. Sin la gestión del agua del río y los pozos no funciona el ecosistema agro-urbano.

El conocimiento del nivel freático y la obtención de agua en el límite de la zona de terraza fértil permite el asentamiento humano, y este permite el cultivo dentro de la terraza fértil al lado del río.

Foto 11. El rio Draa a su paso por Tamnugalt.  
Cuadro de texto:       Kasba	     Terrazas de cultivo debajo el palmeral		Lecho del río	      Capa freática
Grafico 1. Sección típica del río Draa  

 

Las acequias son desviaciones de una parte del flujo del río pero sin represas, se trata solamente de brazos como afluentes invertidos. La tecnología de las acequias no es gratuita, si no que obedece a claros criterios de rendimiento del sistema.

El principal factor desestructurador de la gestión de territorio, y en concreto de los huertos, es la época de lluvias, no solamente conlleva una gran erosión del territorio, sino también el desmoronamiento de las captaciones de las acequias en el curso del flujo principal del río. Además de ser el principal factor de desmoronamiento de la arquitectura de tierra, en que están edificados todos los pueblos de la región. La época de lluvias significa que en los meses de Julio, Agosto y Setiembre se cortan carreteras, inundan huertos y desploman techos en mal estado, son realmente tormentas torrenciales, y aún así, es preferible no retener este agua sobre el curso del río, puesto que lleva tantas partículas que inutilizaría las represas en poco tiempo. Una buena opción es la de crear algibes, es decir recoger agua de las laderas de las montañas justo antes de llegar al curso principal del río. Aunque es posible que esto se organice de forma natural con la recarga de los acuíferos subterraneos cercanos al nivel freático del río.

 

Las canalizaciones de las acequias circulan paralelas al río pero con un desnivel inferior en cotas casi horizontales de forma que van separandose del eje del río y regando los huertos.

Las terrazas cultivadas se hallan entre 1 y 15 metros por encima de la cota del lecho.

Esta altura viene regulada por la distancia a la que se propaga al agua de riego en una acequia, es decir la superficie que debe de regar partido por el agua que recoge del río. Así se consiguen estos desniveles de hasta 15 metros en algunas.

Grafico 1. Planta típica de los huertos y los asentamientos a lo largo del río Draa  

Rio ---- Terrazas de Huerto ----- Kasba ------------ Acequias

Foto 12. El rio y la carretera limitando las acequias i las terrazas cultivadas.  
 

Las canalizaciones de las acequias circulan paralelas al río pero con un desnivel inferior en cotas casi horizontales de forma que van separandose del eje del río y regando los huertos.

Las terrazas cultivadas se hallan entre 1 y 15 metros por encima de la cota del lecho.

Esta altura viene regulada por la distancia a la que se propaga al agua de riego en una acequia, es decir la superficie que debe de regar partido por el agua que recoge del río. Así se consiguen estos desniveles de hasta 15 metros en algunas partes, aunque lo normal es una media de 5 a 10 metros de altura en las terrazas cultivadas.

Foto 13. Acequia y camino interior en los huertos
 

 

A menudo la captación se hace desde pueblos vecinos a kilómetros de distancia, y normalmente aparecen sucesivos canales a diferentes alturas, es decir que hay sucesivas captaciones, posibilitando que una zona de cultivo esté atravesada por 3 o 4 acequias paralelas, que van desapareciendo a medida que se agota el agua que llevan.

La evaporación en estas superficies de huertos regados está controlado por la superabundancia de niveles de plantas, en un mismo huerto encontramos legumbres y forraje bajo, así como arbustos frutales como la granada, arboles más altos como manzanos o trepadoras como judías, y finalmente el techo de palmeras que mantienen el microclima filtrando el sol abrasador y los vientos canalizados por el valle.

Igualmente les pérdidas por filtración son pocas debido a que el drenaje natural llega rápidamente a la capa freática del río, o se encuentra con los estratos de piedra que afloran a los pocos metros de profundidad, retornando el agua al curso del río principal o a la corriente subterránea del mismo río. Y repitiendo el ciclo de regado unos kilómetros más abajo en otra acequia del curso del Draa.

 

Por un lado la gestión del agua y el espacio de tierra fértil resulta escaso y preciado, pero nos encontramos que por otro lado el microclima del palmeral, como subespacio del clima subsahariano,  tiene un régimen climático que permite hasta tres y cuatro cosechas al año, las estaciones de crecimiento de las plantas funcionan muy ágilmente y a menudo los mismos agricultores no tienen conciencia de la época del año por el estado del cultivo, ( en Europa comprendemos un cultivo desde su plantación en invierno,  crecimiento en primavera, fruto en verano, etc...) sino por el tipo de cultivo que están plantando o recolectando, (de forma que en verano toca plantar tal simiente, en otoño se planta tal otra, en invierno otra), Este ritmo estresado del sistema del huerto es posible igualmente gracias a que el trabajo en el huerto también es bastante intensivo de forma que el drenaje sea el correcto y no se pierdan tierras por salinización, contando además que la extrema erosión de la hamada y las vertientes del Atlas son unos magníficos aportadores de nuevas sales minerales para el cultivo.

Foto 14.Tormenta de verano y recarga del aquifero

 

 

Esta aportación de nuevos suelos también se puede dar gracias a la inexistencia de embalses, o represas, el sistema es un continuo fluir y las tomas de agua del río deben trabajarse cada vez que el río baja con excesiva fuerza y se lleva el inicio de los muros, se confía mucho más en el mantenimiento de la acequia que en la organización de un sistema estable definitivo como serian las represas.

A la par las lluvias torrenciales aportan nuevos minerales que provienen de la cuenca inmediata del río, mucho más cercana que les crecidas del deshielo que baja del Atlas

El ecosistema del palmeral alimenta a toda la población humana de la zona, el balance de intercambios agrícolas con el resto de Marruecos i del mundo es muy pequeño. Los huertos también alimentan a la población animal: Gallinas, Burros de carga y transporte del que disponen todas las familias, y algún Caballo  o Camello.

Foto 15. Los Burros: Compañeros, Polivalentes y Multiservicios.

 

 

Aparte de esta población animal de utilidad humana, solo es posible encontrar algunos reptiles o algunos zorros del desierto que se acercan al agua a riesgo de su vida.

El palmeral produce casi todo tipo de vegetal, de su intenso regadío se obtienen forrajes, legumbres, cereales, frutos y hortalizas, además de los dátiles, estrella de la producción local, exportables a todo el mundo. Ya su vez los desechos agrícolas son reciclados para la fertilización del suelo.

 

Paralelamente en otra parte del ecosistema de la kasba, y aparentemente alejado de los huertos, se gestiona la mejor aportación de fertilidad a los huertos. En la kasba el transporte universal es el burro, y es imprescindible, y de sus toneladas de excrementos se nutren los huertos familiares, incluso aparecen zonas de deposito colectivo de estiércol para la utilización en huertos de familias sin este recurso.

Foto 16. Reserva de estiercol en los Hurtos: Compostandose.

 

El estiércol es claramente un desecho animal totalmente antihigiénico paro lleno de elementos fertilizantes para las plantas. Debe pasar por un proceso de digestión de los microorganismos bacterianos que transforman este desecho animal en nutrientes asimilables para las plantas como abono.

Afortunadamente la climatología, cálida y sobretodo seca favorece este proceso microbiano minimizando el tiempo y por tanto la exposición a infecciones.


Además la estructura arquitectónica de la Kasba ya está preparada para introducir sistemas de “compostaje”. De hecho actualmente los integra de forma eficiente y discreta. Y tan solo actualizar este sistema tradicional seria suficiente para obtener un compostaje perfecto. Paralelamente planificar un sistema de alcantarillado comunitario seguramente seria contraproducente, aunque se trate de medidas de “progreso” evidentemente septentrional, y mal entendido.

Así pues, las aportaciones para la renovación de nutrientes de los suelos llegan por tres vías distintas:

  • Las tierras aluviales del río Draa. 
  • El estiércol de los animales, y los hombres
  • Los desechos agrícolas.

La disminución de estas aportaciones o la anulación de una de ellas provocaría un daño irreparable al ecosistema dado que está al borde de la supervivencia, inmerso en una región geográfica desértica. Una región donde la potencia del río en las épocas de lluvias torrenciales y del deshielo, sumado al sol sin protección arrasa todo aquello que no está atado por raíces.

Los problemas que acechan a la región del sur del Atlas son en esencia los mismos que encontramos en nuestra civilización europea occidental: Las infraestructuras mal diseñadas, y la hegemonía del modelo de progreso basado en el coche.

Por un lado la construcción de represas privaría la aportación natural de los minerales que arrastra el agua desde el alto Atlas hasta los oasis del Draa.

Y por otro lado posiblemente la introducción de transportes de combustión que menospreciasen la necesidad de los burros haría cambiar tanto al huerto del palmeral, que cambiaría todo el sistema alimentario: la autosuficiencia  familiar y aumentando la importación de alimentos preparados desde Marrakesh a través de la cordillera del Atlas.

Estos dos fallos de planificación en el futuro de la región aumentarían a la perdida de suelo fértil, y seguramente la importación de abonos sintéticos, etc... y en definitiva un ciclo cada vez más amplio de cambios desequilibradores.

 

Como ya apuntaba el sistema actual funciona, con todos estos condicionantes extremos, aunque no es integral ni eco-lógico.

El recurso más escaso es a la vez crítico cuando se da una sobredosis, debido a que el sistema es incapaz controlar un flujo del ciclo de agua superior al normal en la zona. Puede acabar con todos sus recursos naturales, (a excepción del sol). Se trata de episodios de crisis para el “ecosistema”, que actualmente se consigue recuperar gracias al trabajo humano de las acequias, pero que en un estado natural podría derivar tanto al desierto total con el barrido de la tierra, o contrariamente a una lenta recuperación al no ser extraídos los nutrientes que actualmente los hombres se llevan de los huertos.

 

En algunas regiones del planeta el problema reside en la carencia de nutrientes, [no como en la mayoría de regiones de agricultura industrial, donde el problema grave es el exceso de fertilizantes que acaban siendo contaminantes]. Muchos agricultores africanos, al no poderse permitir suficiente cantidad de fertilizantes, están minando prácticamente el suelo de nutrientes. En el peor de los casos, los nutrientes abandonan las tierras agrícolas a una velocidad tres veces superior a la de su restitución. En el África subsahariana en general, los fertilizantes tan solo substituyen el 28% del nitrógeno, el 36% del fosfato y el 15% de la potasa que absorben los cultivos. El reciclaje de la materia orgánica podría contribuir ha recuperar los suelos, y a la larga mantener un nivel de utilización de fertilizantes que no llegase a los excesos que encontramos en los países industrializados.

 

De: El reciclaje de los residuos orgánicos
- Capitulo 6 - por Gary Gardner (Pag. 112) -El estado del Mundo 1998-. Worldwatch Institute

4      Asentamientos Urbanos

 

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El 99% del territorio es yermo, la hammada de piedra erosionada.

El 1% restante aproximadamente es el palmeral.

Es la franja del espacio vegetal, y todo él está cultivado, urbanizado, “culturizado”,

El espacio “urbanizado” es mayor que el espacio vegetal natural, este se reduce a unas pocas acacias resecas en los lechos de los torrentes. El espacio Vegetal cultivado, está totalmente “urbanizado”, todas las terrazas fértiles son cultivadas, todas tienen acceso a una acequia, y a un camino, prácticamente todas están amuralladas con tapias de tierra, aunque cuentan los abuelos del lugar, que recuerdan aún haber visto los huertos sin los muros divisorios.

Es en la zona árida donde se asientan los pueblos, pero a diferencia de los ecosistemas que conocemos en las latitudes más septentrionales, la separación entre hammada y palmeral es una línea claramente señalada un paso nos diferencia el uno del otro, uno es tierra con vegetación, el otro es piedra.

Mapa 8. El valle del Draa y el mazizo del Jebel Kisanne  

Foto 17. Vista aérea desde lo alto del Jebel Kisanne.

Hay sin embargo una característica que une los dos espacios: la base mineral. Tanto los huertos como la zona llana de los pueblos están sobre un estrato de sedimentos arcillosos, que provienen de la deposición que hacen los torrentes al bajar de las montañas. Esta localización es la clave mineral de todo el desarrollo urbano y agrícola del lugar. Con la arcilla se construyen los Ksars históricos, y con la arcilla se cultiva la huerta.

No hay confusión: La vivienda se coloca justo en el límite árido de esta línea, de forma que no ocupe el huerto, pero que esté lo más cerca posible del agua, y de la capa freática. (Ver gráfico1)

Justo pegado a esta línea que separa el reino vegetal del mineral, se han depositado los sedimentos de arcillas, que llevan las torrenteras desde el lavado de las cimas de piedra. Así los poblados, las Kasbas y los huertos están justo encima del material de construcción por excelencia. La construcción tradicional se eleva a base de muros de tapial de 50 cm o más, y alturas de hasta 15 m. Con estructuras horizontales de troncos de palmera, ramas de adelfa, paja, cañas y hojas de palma, todo ello suministrado por el entorno inmediato del río.

Foto 18. Sección límite de Tamnugal con los huertos.

 

La construcción con tierra y paja, y tronco de palmera está totalmente integrada en el ecosistema, no podría ser de otra manera. La arcilla en forma de Tapia o adobe se mantiene estructuralmente cohesionada secando con la temperatura y humedad ambiente. Sabemos que antiguamente se conocían las tierras que llevaban más partículas de arena para los muros de base y tener más resistencia mecánica, y las tierras con  cal para ser más impermeables a la erosión de las lluvias estivales.

Construir unos centenares de metros más alejados de las terrazas sedimentarias significaría construir con piedra. Meterial que no ofrece las mismas características higrotérmicas que la tierra, pues es mucho más densa y no regula el paso del vapor de agua.

Foto 19. Calidad de la construcción escogirndo tierras i tècnicas.

 

La argamasa a base de tierra y paja es absolutamente biodegradable con el paso del tiempo si hay un abandono del edificio, a la vez que permite un mantenimiento relativamente sencillo reparando las superfícies que resultan afectadas por la época de lluvias.A nivel de ejemplo citar que entre los saludos normales entre los habitantes de los pueblos de la Hammada, está el preguntar por el estado de la cubierta de la casa, saber si ha tenido filtraciones y si precisa de la ayuda del vecino pera arreglarlo.

También sabemos que históricamente las superficies interiores estaban completamente adornadas con pinturas, de las cuales aún se conservan algunos restos en las habitaciones más preciadas de los antiguos palacios, y sobretodo en los techos de madera.

Foto 20. Lavadero y acequia al pie de la Kasba.

 

No podemos asegurar lo mismo para las superficies exteriores, puesto que efectivamente la lluvia lava cada año las fachadas llevandose una pequeña capa de tierra. Asimismo también es posible que una buena estrategia de camuflage delante de posibles ataques y pillajes mantuviera siempre a los pueblos del color de tierra.

Ahora los pueblos históricos mantienen una textura de arcilla y piedras en los muros no rebocados, y una suave y tersa textura de arcilla y fibras de paja en las superficies rebocadas, manteniendo uniformemente el color de la tierra.

 

Por otro lado sabemos, por comparación con las edificaciones nuevas que el color blanco en las paredes reduce muchisimo la captación térmica solar, así que también es posible que se aplicase puntualmente.
Existe un punto especial en el pueblo que normalmente coincide sobre la línea de división huertos – roca, es el punto por donde se cruza la acequia, el punto por donde se accede al pueblo por una de sus puertas, y por donde se accede a los hurtos.

Es el punto más vivo del pueblo, la plaza húmeda, el espacio de las mujeres, el lavadero, donde se lava al mediodía en comunidad con todas las mujeres, donde se ven pasar a los chicos camino del palmeral, donde se baja a buscar agua y donde empiezan a escogerse los novios.

Una vez más, el agua determina pautas importantes en el funcionamiento de la comunidad

En este aspecto encontramos cambios radicales en los nuevos asentamientos respecto las implantaciones históricas, dado que la aparición del coche, el suministro eléctrico y de agua canalizada están permitiendo edificar en espacios algo más alejados e independientes del palmeral.

Unido a la explosión demográfica resultante de las mejoras higiénicas, se ha producido la respectiva reducción y aumento de los índices de mortalidad y natalidad. La introducción de patrones familiares europeos, de reducción del núcleo familiar, pero con ocupación de mas hogares, ha creado la necesidad de nueva vivienda.

Este aumento del número de hogares se ha generado con tipologías muy diferentes a las históricas: Se ha perdido la capacidad técnica de la construcción en altura, que a su vez vino condicionada por razones de defensa y volumen familiar, y ha resultado en una vivienda más pequeña en superficie total, pero más de grande en superficie horizontal, con lo que el ritmo de ocupación del terreno esta siendo muy alto, como en cualquier ciudad europea, pero con el agravante de que el ritmo de urbanización, (suministros de agua y energía, y de evacuación) se hace impracticable para la administración local. Siendo implantaciones bastante compactas nos encontramos con las características de la urbanización aislada en Europa.

No estamos hablando de suburbios de chabolas o ghetos  en condiciones antihigiénicas, afortunadamente aún se conserva la capacidad de autoconstrucción, aunque tecnológicamente mucho más empobrecida.

Las nuevas localidades no provienen de migración forzada, campo ciudad, puesto que el espacio agricola no está separado de la ciudad histórica, y por tanto las familias habitantes de las antiguas Kasbas pueden programar la nueva implantación. Se trata de una nueva urbanización ampliación natural de la antigua ciudad, solo que se ha perdido la capacidad holística de saber colocarse en el territorio en función de sus características bioclimáticas.

Las posibilidades de ampliación pasan por diferentes opciones, la opción que sigue la lógica expuesta hasta ahora sería apropiarse de la línea de territorio adjunta a los márgenes del río, la ciudad lineal, recordemos a Le Corbusier en Oran. Evidentemente esta posibilidad cierra muchas posibilidades futuras sobre el ecosistema, como el aumento de tierra fértil, o el acceso al agua del resto de seres vivos del entorno.

Otra posibilidad sería ocupar las tierras traseras de los pueblos antiguos pero en altura, organizando viviendas plurifamiliares según los patrones arquetípicos de las familias ancestrales, solo que distribuyendo en altura a sus respectivas células familiares.


Por último la solución más adecuada pasa por la rehabilitación imaginativa de las antiguas Kasbas y Ksars de forma que puedan volver a ser habitadas con todas las ventajas de la sabiduría bioclimática y bioconstruida tradicional, con los modernos servicios urbanos, estandards higiénicos y de confort de la sociedad contemporánea.

Este crecimiento poblacional evidentemente tiene repercusiones muchísimo más amplias a nivel de emigración hacia las capitales del país o hacia Europa. Que a su vez generan suficiente riqueza económica local como para soportar este crecimiento sin, de momento, provocar tensiones “tercermundistas”, falta de alimentos, de fármacos o de educación. La gestión del agua es clave y el suministro regular no llega a los cascos urbanos históricos. Paralelamente no existen sistemas de reciclaje de aguas negras para las nuevas implantaciones, mientras que en las Kasbas tradicionales llegaba y secaba en el estercolero. Es decir, cubren sus necesidades naturales, como alimentación o vivienda, e incluso algunas necesidades inducidas de fácil implantación como la televisión por satélite, con algunas placas solares fotovoltaicas. Y quedan cada vez más relegadas las necesidades colectivas “modernas” de la comunidad, como sistemas urbanos, y sistemas culturales.

 

Foto 21. Dessarrollo de Tamnugalt Nuevo en primer plano.  

5      Tamnugalt

 

El pueblo de Tamnugalt, se sitúa en 31º Latitud Norte – 6º Longitud Oeste y a 900 m de Altitud sobre el nivel de mar.

Los planteamientos teóricos de termodinámica urbana explican como los asentamientos históricos se colocan justo en la línea de la cota superior del palmeral, aprovechando la circulación por convección del aire, generada al norte por la montaña y la piedra desnuda de la hammada, que al ser calentadas por el sol generan corrientes ascendentes y consecuentemente la absorción del aire fresco y húmedo del palmeral.

En este sentido es una contradicción el sistema defensivo tribal que generó un grandioso muro de cara al palmeral, (era el único sector por el que podía llegar escondido el invasor), -mientras que el sistema defensivo de cara a la hammada tenia menos entidad, y en las sucesivas etapas de crecimiento del pueblo ha quedado obsoleta -. Efectivamente, las mediciones reales nos han llevado a la conclusión de que realmente el aire fresco no circula a través del pueblo. La muralla ejerce de barrera al flujo de aire fresco.

Cuadro de texto:       Jebel Kisanne	 Arido-caliente-convección           Kasba	 Palmeral-fresco	Río
Grafico 3. Sección del vallè de Tamnugalt. - Circulación del aire por convección.  
Foto 22. Façhada tipo de la muralla de Tamnugalt antiguo frente al palmeral y los huertos.

 

Se hace evidente que los espacios más agradecidos en todo el pueblo son los que abren ventanas directamente al palmeral.

La estrategia urbanistico-climática pone su énfasis especialmente en las secciones de lleno - vacío tanto de las calles como de los patios interiores. Las edificaciones en el pueblo histórico de Tamnugalt tienen entre dos y tres plantas, aunque encontramos algunas de cuatro plantas, con alturas de piso de 3,5 a 4 m, con lo que las secciones llegan a los 10 o 15 m de altura. Se trata de que el Sol no penetre en las plantas bajas  creando espacios muy verticales proporcionalmente, forzando corrientes ascendientes, aunque no se favorecen mucho las corrientes horizontales que podrían provenir de los huertos.

Calles

Puertas a los barrios

Caminos a los huertos

Puertas de

Tamnugalt

Accesos modernos

Acequia

Linea de de frontera entre terreno fertil y urbano, ronda de las murallas

 

 

 

 

Mapa 9. Acesos, espacios públicos y edificios de la comunidad de Tamnugalt.  
 

Lavadero,

plaza exterior

Edificios comunitarios

Barrios históricos

Plaza central interior

Cementerio

Huertos

Mapa 10. Barrios, Edificios y espacios públicos.

 

En el caso de Tamnugalt en concreto las calles más extensas están orientadas paralelas al palmeral dado que el pueblo se alarga paralelo a Este y se rige desde la plaza central, en lugar de formalizarse por ejemplo en peine desde los huertos.

Foto 23. Perspectiva aerea de Tamnugalt Nuevo en primer plano y Antiguo en segundo plano.

 

Así la orientación de las calles es Este-Oeste, y por tanto implica el mínimo asoleamiento sin estar del todo cubiertas. Mientras que una calle que partiese del palmeral se orientaría Norte-Sur y debería cubrirse forzosamente.

Por otro lado en las observaciones lumínicas de los recorridos solares, en diferentes puntos del pueblo observamos curiosamente como los espacios públicos cumplían una característica similar, sin ser proyectados en absoluto por un organismo superior, sino que son producto residual de la construcción individual, estaban orientados a Este. Es decir, solamente por la mañana recibían luz directa del sol. Lo cual reduce el desfase de la inercia térmica del conjunto interior, dado que los muros reemiten por la tarde, en lugar de hacerlo por la noche si estuviesen captando al Oeste.

Foto 24. Plaza central casco histórico

 

El Este además es la orientación del valle que viene del desierto, lo cual se contradice con una obertura de ventilación que debería estar precisamente al Oeste. Pero tal como hemos mencionado estos son espacios públicos resultado del negativo de los espacios privados. De lo cual podemos deducir que el Oeste es la posición donde se coloca la edificación privada para una correcta captación del aire proveniente del Atlas.

La concepción tribal de intimidad y control militar ha creado una tipología de accesos al pueblo muy concreta, a base de una puerta y un espacio cubierto y normalmente angosto que dificulta muchísimo este contacto con el microambiente vegetal del río.

Una vez dentro del pueblo nos encontramos con dos tipos de espacios públicos, la plaza y la calle, diametralmente opuestos:

Foto 25. Calle Semicubierta

 

La plaza es un espacio abierto y vacío donde solo se podrían efectuar actividades comunitarias que precisan de gran superficie, como por ejemplo el mercado.

La calle en cambio es un espacio estrecho, de altas fachadas y relativamente fresco, donde los niños juegan tranquilamente. La sección de las calles es radicalmente esbelta para impedir que el sol llegue hasta abajo, con anchuras de 2 o 3 m como máximo, las paredes se elevan hasta 10 o 15 metros en los casos más normales

El espacio público sin embargo es completamente residual como valor urbanístico de la organización de la comunidad, es el negativo de la vivienda, la cual si es primordial y organiza el espacio, desde el momento que el espacio público puede estar cubierto por una o más piezas de una vivienda que ha decidido cruzar la calle en el primer o segundo nivel, siempre con el visto bueno de la comunidad. El sistema decrecimiento urbano es coherente desde el punto de vista bioclimático, en tanto que permite la ventilación horizontal al nivel de la planta baja pero impide el asoleamiento de esta. de hecho es la creación de espacios enterrados típicos de los climas desérticos, solo que edificados sobre suelos de piedra.

Foto 26. Pequeño patio de luz en el interior de una kasba

 

En contra de este factor nos encontramos con otro residuo cultural ancestral, las calles llevan desde la plaza principal o la puerta del pueblo a las casas, pero no se proponen comunicar el pueblo entre si, un barrio con otro, las vías de comunicación son estrictamente como árboles y ramas que se van bifurcando pero acaban en finales sin salida, lo que efectivamente dificulta la ventilación cruzada a través del pueblo.

A propósito de árboles cabe mencionar que no se encuentra ni uno solo dentro del recinto del pueblo, el suelo es pura piedra y la comunidad no ha gestionado nunca un espacio público con arboles debido a que necesita el cuidado del terreno y el abastecimiento de agua para esta posible vegetación urbana.

El elemento principal para la gestión bioclimática de Tamnugalt son los patios interiores de los Ksars debido a su extrema esbeltez, evitando la insolación de la Planta Baja.

En ellos se desarrolla la vida de la familia, y es el espacio donde vuelcan casi todas las estancias de la vivienda.

Foto 27. Gran patio interior de una Kasba palacio.

 

El patio no es solamente un agujero vertical en el edificio. En las edificaciones antiguas esta formado por galerías perimetrales en todas las plantas creando todo un espacio de intercambio entre el vacío del patio y las estancias privadas.

Las proporciones de las Kasbas son realmente esbeltas, con luces estructurales correspondientes a las resistencias de la palmera, que normalmente no superan los 3 metros, tenemos alturas de piso de 3,5 a 4 m con lo que resulta que para dos o tres plantas de altura conseguimos de 7 a 12 metros, que pueden llegar a 15 o 16 para Kasbas con cuatro plantas.

Y todo ello construido con tierra cruda.

Los patios pueden tener dimensiones muy diferentes dependiendo de la función y la representatividad de estos, y podemos encontrar pequeños lucernarios de ventilación de 0,8 m de ancho, hasta grandes patios centrales, de las Kasbas pertenecientes a las castas mas altas, con dimensiones de 10 m o más de fachada.

Foto 28. Tamnugalt con el Jebel Kisanne al fondo.

 

Las edificaciones modernas en cambio no son superiores a una planta, con lo cual el asoleamiento interior es mucho mayor. De echo parecen haber perdido la tecnología de construcción de los grandes Ksars históricos a base de tapial de tierra cruda. Y con ello todos los conocimientos bioclimáticos y de bioconstrucción natural. Actualmente se mezcla cemento para hacer bloques parecidos al adobe, pero que les resulta más caro económicamente. Además según estudios recientes, el rápido fraguado a tan altas temperaturas, la evaporación del agua y el escaso control técnico, comportan una calidad bastante deficiente, y del todo insostenible.

Las carencias térmicas y de comportamiento higrométrico de los nuevos materiales son compensadas a base de tratamientos superficiales con azulejos y colores blancos, que impiden la captación energética de los muros y facilitan la condensación del rocío, aprovechando el efecto de evapotranspiración, para una posterior evaporación refrescando el aire, de forma que al volver a estado de vapor absorbe energía restándola del ambiente.

Jordi Badia

Sabadell - Juliol 1998

Indice de Fotografías

Captulo1: La historia natural de la región 3

Foto 1 Gravados rupestres al sur del Atlas

3

Foto 2 Torrente bajando el Atlas

4

Foto 3 Pueblo del alto Atlas

5

Foto 4 Pueblo fortificado con Ksar

6

Foto 5 Huerto con acequia y palmera

7

Foto 6 La ruta de Timbuktu

8
Capítulo2: Los ecosistemas del sur del Atlas 10

Foto 7 Garganta del Dades

12

Foto 8 Rebaño de cabras en la garganta del Todra

12

Foto 9 Huertos  al pie del Atlas

13

Foto 10 La Hammada cerca de Zagora

14
Capítulo 3 El ecosistema del río Draa 15

Foto 11 El río Draa a su paso por Tamnugalt

15

Foto 12 El río Draa y la carretera limitando las acequias y las terrazas cultivadas

17

Foto 13 Huertos en el camino de Tamnugalt

18

Foto 14 Tormenta de verano

18
Foto 15 Los burritos, compañeros multiservicios.
19

Foto 16 Reserva de estiércol en los huertos

19
Capítulo 4 Asentamientos Urbanos 21

Foto 17 Vista aérea desde lo alto del Jebel Kissane

22

Foto 18 Sección límite de Tamnugalt con los huertos

22
Foto 19. Calidad de la construcción escogiendo tierras
23

Foto 20 Lavadero y acequia al pie de Tamnuglt

24

Foto 21 Desarrollo en perspectiva de Tamnugalt histórico y nuevo

25
Capítulo 5 Tamnugalt 26

Foto 22 Fachada de Tamnugalt por la muralla de la Kasba

27

Foto 23 Perspectiva aérea de Tamnugalt histórico y de la nueva implantación

28

Foto 24 Plaza del centro histórico.

29

Foto 25 Calle semicubierta.

30

Foto 26 Pequeño patio de luz en el interior de una Kasba

31

Foto 27 Gran patio interior de una Kasba  palacio

32

Foto 28 Tamnugalt con el Jebel Kissan al fondo

33

 

Indice de Mapa

Captulo1: La historia natural de la región

3

Mapa 1    E. 1:      500.000          Los ríos de la Hammada.
4
Mapa 2    E. 1: 30.000.000          Las rutas del Sahara.
8
Mapa 3.   E. 1:   1.000.000          El Mediterráneo, El Atlántico, El Magreb, El Sahara, El Altas.
9
Capítulo2: Los ecosistemas del sur del Atlas
10
Mapa 4    E. 1:      800.000          Altimetría.
10
Mapa 5    E. 1:      800.000          Pluviometría.
10
Mapa 6.   E  1:   2.500.000          Media anual de radiación solar diaria.
11
Mapa 7    E. 1:   2.500.000          Media de Diciembre de radiación solar diaria.
11
Capítulo 4 Asentamientos Urbanos
21
Mapa 8    E. 1:      150.000          El Draa a su paso por el Jebel Kisanne.
21
Capítulo 5 Tamnugalt
27

Mapa 9    E. 1:          2.500          Accesos y calles de Tamnugalt  histórico.

27
Mapa 10  E. 1:          2.500          Barrios, edificios, y espacios públicos.
28

Indice de Gráficos

Capítulo 3 El ecosistemna del río Draa

15
Gráfico 1 Sección típica del río Draa. Con las terrazas del palmeral, la capa freática y el Ksar

15

Gráfico 2 Planta típica de los huertos y los asentamientos a lo largo del río Draa

16
Capítulo 5 Tamnugalt 26

Gráfico 3 Sección del valle de Tamnugalt con el Jebel Kissane y el río Draa, Funcionamiento del aire por convección.

26