Tenemos que asegurarnos de que nuestras eco-aldeas
puedan hacer frente al cambio constante que vendrá y mucho más deprisa.
También
tenemos que recordar que hay que cuidar a la gente mayor, no sólo
a los jóvenes y niños y los que quedan en medio que pueden cuidarse
a sí mismos. Tenemos que asegurarnos de que todos están incluidos
en la aldea.
Nos recuerda asimismo lo que es realmente suficiente. ¿Nos damos cuenta
de cuáles son nuestros límites? Creo que hay que reconocer que tenemos
que establecer límites naturales. Hemos de aprender lo que la palabra
"suficiente" significa realmente.
Los
lugares de encuentro son otra parte importante de una eco-aldea. En
Suiza los hornos servían de punto de encuentro para las mujeres. A
medida que aparecían con un montón de leña y los ingredientes para
hacer pan, irían hablando sobre problemas, soluciones, y probablemente
había un poco de cotilleo, pero éste también es importante.
En
los últimos años hemos estado derribando estos lugares donde la gente
puede reunirse. Necesitamos modelos nuevos. No necesitamos construir
más hornos de pan pero sí algo que ocupe su lugar. Si nos separamos
entre nosotros, como provocan a menudo las planificaciones urbanísticas,
no sólo nos negamos la compañía, nos negamos la sabiduría de la gente
mayor.
Cuando
estamos implicados en el diseño de una aldea, como estoy yo ahora,
hay una tendencia a olvidarse de la gente. Pensamos mucho más en la
infraestructura y en la obtención de energía, telecomunicaciones y
carreteras. Pero hay que recordar que el diseño de una aldea en realidad
trata de gente.
Tenemos
la responsabilidad de mantener el lugar donde vivimos. Al heredar
lugares limpios, agua y aire limpios, heredamos también la responsabilidad
de mantenerlos. Los nativos americanos hablan de siete generaciones.
Lo que hemos heredado nosotros viene de las últimas siete generaciones,
y hemos de mirar muy bien lo que hacemos como algo que heredarán las
próximas siete generaciones.
Esto
nos hace darnos cuenta como diseñadores que no estamos decidiendo
el color del papel de la pared, estamos tratando del lugar donde la
gente vive y donde esperamos vivirá por mucho tiempo.
Crystal
Waters produce un impacto en su entorno: creamos infraestructuras,
e intentamos minimizar el impacto que producen. Llamamos a nuestras
carreteras vías de acceso ya que sentimos que el lenguaje es algo
bastante importante. Una vía de acceso es algo más privado y de pequeña
escala, las construimos y mantenemos nosotros mismos.
Construimos
estructuras, y damos a cada persona de Crystal Waters lo que llamamos
un manual del usuario. Son 50 o 60 páginas de información que les
explica lo que creemos que hay detrás del diseño. Les decimos que
deben tener en cuenta el impacto que ejercerán con los materiales
de construcción, y de dónde vienen éstos: ¿vienen de un bosque húmedo
tropical o subtropical? ¿proviene de un lugar cercano? ¿requiere mucha
energía para su producción? ¿Qué efectos te produce cuando lo usas?
¿Qué pasará en futuras generaciones cuando alguien tenga que derruir
este edificio? ¿acabará en una incineradora o en un vertedero de materiales
tóxicos, o se mezclará con la tierra?
Intentamos
animar a la gente para que adapten sus casas al paisaje. Esperamos
que pronto seremos capaces de producir aquí el 70 o 75% de nuestras
necesidades básicas de comida. La gente va construyendo sus casas
y estableciendo sus lugares de trabajo.